Após negociações diplomáticas a Argentina toma posse definitiva das Ilhas Malvinas (em 1995)
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Após negociações diplomáticas a Argentina toma posse definitiva das Ilhas Malvinas (em 1995)

arielpalacios

31 de março de 2012 | 23h49

30 anos da Guerra das Malvinas

Ilhas Malvinas, novamente argentinas, após um interlúdio de 162 anos em mãos britânicas. O primeiro-ministro inglês John Major passou a posse das ilhas ao presidente Raúl Alfonsín no vilarejo de Stanley. Ucrônicamente falando, 1995 entra na História argentina como um ano inesquecível.

1. Lo que puedo suceder.

Es el 1 de diciembre de 1995. El Presidente argentino, Raúl Alfonsín, desciende de un avión de la Fuerza Aérea argentina en el aeropuerto de las islas Malvinas. Le rinden honores en forma conjunta, el batallón de la Guardia Escocesa de la División de la Guardia de la Reina, con sus morriones altos y negros y sus casacas rojas y el Regimiento de Granaderos a Caballo, que para la circunstancia está desmontado. Las dos bandas de música tocan al unísono las marchas y melodías. Los dos abanderados, el de la Guardia y el de Granaderos, forman uno junto al otro.

Dos horas antes, arriba en un avión de la Real Fuerza Aérea Británica, el Primer Ministro inglés, John Major, quien es recibido con similares honores.

Los dos jefes de gobierno convergen en este rincón remoto del globo, con el objetivo de participar en el acto por el cual el Reino Unido devuelve en forma plena la soberanía sobre las islas Malvinas a la Argentina que la viene reclamando en forma sistemática desde 1833.

Los conservadores británicos, con realismo, están decididos a desmontar las últimas situaciones coloniales y en el caso de las Malvinas, han tomado un caso menor, sin relevancia estratégica y con poca población involucrada, para ensayar la devolución de Honk Kong a China, que es la cuestión prioritaria, la que esperan resolver dos años más tarde en forma definitiva.

El Presidente Alfonsín también ha querido acelerar los tiempos, dado que su mandato finaliza el 24 de marzo de 1996. Ha llegado al poder seis años antes, tras los seis del gobierno del justicialista Italo Lúder (1984-1990), quien es el primer presidente constitucional que sucede al último Presidente de facto, el Teniente General Roberto Viola. Como político perspicaz, Alfonsín logra que la fecha de la devolución, sea días antes de la elección presidencial, en la cual se enfrentan para el período 1996-2002, dos gobernadores que llevan tres períodos consecutivos al frente de sus provincias: el radical Eduardo Angeloz en Córdoba y el justicialista Carlos Menem en la Rioja.

Sectores del peronismo critican la política argentina, que ha aceptado la misma fórmula que los británicos están negociando con Beijing para Honk Kong, un país dos sistemas. Argumentan que Argentina no puede aceptar que en las islas se hable otro idioma, que los isleños tengan doble nacionalidad, que tengan otra moneda todavía por un plazo de diez años, etc. El candidato opositor, Carlos Menem percibe con acierto que la recuperación de la soberanía en Malvinas en estas condiciones es popular y se pone a favor del gobierno en esta cuestión durante la campaña electoral.

Nosso mundo surgiu de uma série de possibilidades do passado. Chegamos aqui graças a fatos ocorridos arbitrariamente ou não? Essa instigante idéia intrigou vários escritores em nosso século. Em 1931 foi publicada uma coletânea de textos sobre o tema. Seu nome: “Se, Ou a História Reescrita”. O obra continha ensaios de personalidades tão notáveis como diferentes: Winston Churchill, G.K. Chesterton, André Maurois e Hillaire Belloc. Eles analisavam o que poderia ter acontecido se determinados assassinatos houvessem fracasado, batalhas perdidas, mortes prematuras…

Esse livro inaugurava uma nova etapa em um estilo que até então havia sido pouco frequente na literatura: as “Ucronias”, também conhecida como “História Alternativa”, “História contrafactual” ou “A História, como poderia ter sido”. O gênero frequentemente é classificado como uma vertente da ficção-científica.

São relatos que baseiam-se nas possibilidades de “mundos alternativos”. É o caso de The Alteration, de Kingley Amis, que mostra um mundo onde fracassou a Reforma. E o Ocidente é todo católico…

Imaginar caminhos não percorridos é uma forma de pensar sobre o momento presente da História e as pessoas que fizeram a História até hoje.

O texto acima, de Rosendo Fraga, think tank argentino, diretor do Centro de Estúdios Nueva Mayoría, é um exercício de imaginação sobre o que poderia ter ocorrido se o general Leopoldo Fortunato Galtieri não tivesse derrubado o ditador Roberto Viola e decidido o desembarque nas ilhas Malvinas em 1982. Isto é, sem guerra, a ditadura teria permanecido mais tempo no poder, a primeira eleição teria sido ganha pelos peronistas (que tal como no mundo real em 1983, teriam feito um acordo com os militares para conseguir o poder…embora no mundo real fracassaram na ocasião e só ganharam em 1989), e Raúl Alfonsín teria conseguido reaver as Malvinas em 1995, após longos esforços diplomáticos que não foram entorpecidos pela guerra, que nesse mundo alterno, nunca ocorreu.

O texto de Fraga – que gentilmente na sexta-feira nos autorizou a reproduzir no portal do Estadão e no blog – foi publicado originalmente como “Recupera-se a soberania das Malvinas em 1995″, que é o capítulo 17 do livro “Qué hubiera pasado si…? – História argentina contrafática” (O que teria ocorrido se…? – História argentina contrafactual).

Na seqüência, continuamos com o texto de Fraga, que agora passa à parte analítica ucrônica.

Bom proveito!

Ah! Amanhã cedo teremos um perfil do ditador Leopoldo Fortunato Galtieri, o general que tinha um intenso approach ao scotch e foi o mandante do desembarque das tropas argentinas nas Malvinas.

Abraços,

Ariel

2. Sin guerra ¿Las Malvinas podrían ser argentinas?

¿Pudo haber sido posible este escenario?

Al cumplirse un cuarto de siglo de la guerra de Malvinas, el History Channel, realiza un documental, planteando la hipótesis de que Argentina pudo ganar la guerra.

Se trata en realidad de un ejercicio contrafáctico. La hipótesis se basa en algunos testimonios británicos de nivel militar táctico, como el que habiendo durado la guerra un día o una semana más, la Task Force es derrotada.

En mi opinión, esta hipótesis es muy endeble. Cualquier situación de este tipo, demora el desenlace, pero no lo impide. Agotándose tal tipo de munición o hundiéndose tal buque, la rendición argentina no es el 14 de junio, es el 21 o el 28.

A partir de que los ingleses hacia fines de mayo de 1982, tienen el dominio total aeronaval, la guerra está decidida. Una isla que no puede ser abastecida ni defendida, desde el aire o el mar, está vencida. Si la RAF en 1940 y 1941 no puede impe que la Lutwaffe domine el cielo sobre las islas británicas y a su vez los submarinos alemanes impiden a los buques ingleses abastecer las islas, Churchill es vencido por Hitler.

Una vez desata la guerra, definido días después el apoyo de Washington a Londres,- que fue muy dubitativo en los días iniciales lo que contribuyó a la confusión argentina,- la suerte está echada. Lo que puede estar en discusión es la duración del conflicto. Un mes más de guerra no quiebra la voluntad de lucha británica, en ese momento representada por Thatcher, en la Segunda Guerra por Churchill y en otros momentos de la historia británica por Reyes y Reinas.

El escenario contrafáctico que estamos desarrollando, es el que plantea nuestro embajador argentino en Londres en 1982, Carlos Ortiz de Rozas, quien en un reportaje en el diario La Nación el 1 de abril de 2006 (1) sostiene:

Sin guerra, ya serían nuestras las Malvinas.

Comenzando por la afirmación de Ortiz de Rozas, relata que en 1966, (3) se encuentra a cargo interinamente de la Embajada argentina en Londres. Es invitado a almorzar por el subsecretario para Asuntos Americanos del Foreign Office y su colaborador de más alto rango a cargo de las relaciones con Argentina, sugiriendo que lo acompañe el funcionario que lleva los temas políticos en la embajada, que es el consejero Rafael González. Ortiz de Rozas cuenta que se sorprende, por tratarse de una invitación fuera de lo común, más allá de la relación cordial que mantienen. Al café, el funcionario británico, aclarando la necesidad de absoluta confidencialidad, plantea el tema Malvinas. Sostiene que las islas han perdido la importancia estratégica que han tenido, porque las nuevas armas misilísticas continentales ya no las hacen necesarias desde el punto de vista militar y que además, la proximidad geográfica con Argentina les impone la integración con el país. Subraya la necesidad de que por parte de la Argentina se hagan serios esfuerzos para conquistar los corazones y la mente de los isleños. Reitera que ello es posible y que hace más fácil la solución del problema, ya que el gobierno británico no puede renunciar a las islas si sus habitantes estiman que sus intereses pueden ser afectados por tener una relación más estrecha con Argentina.

Tras analizar cuidadosamente la propuesta en la Cancillería argentina, se decide aceptar. Se inician negociaciones entre los dos ministerios de Relaciones Exteriores, las que se realizan en el marco de la Resolución 2065 de la UN, que establece respetar los intereses y no los deseos de los isleños. La mayor parte de estas negociaciones se realizan durante el gobierno de facto del Teniente General Juan Carlos Onganía en la Argentina (1966-1970), cuyo ministro de Relaciones Exteriores es Nicanor Costa Méndez, quien tendrá el mismo cargo durante la guerra de Malvinas.

Finalmente el 1 de julio de 1971, estas negociaciones culminan en el Acuerdo para las Comunicaciones el que en sus partes esenciales establece un documento único de viaje para ingresar a las islas o al territorio continental argentino; exenciones impositivas para los habitantes de las islas en la Argentina y viceversa; exención al pago de los derechos de los equipajes, automóviles etc. a fin de facilitar el tránsito de las personas y bienes en ambas direcciones; que el gobierno argentino se compromete a construir un aeródromo y a proporcionar un servicio aéreo estable; que el gobierno británico a su vez se compromete a establecer un servicio marítimo regular de pasajeros, carga y correspondencia; que en la correspondencia se estampa únicamente un sello mencionando el acuerdo; que la Argentina proporciona becas para estudiantes de las islas y presta asistencia hospitalaria.

La Fuerza Aérea construye la pista de aterrizaje que es utilizada para dos vuelos semanales provenientes de la Argentina. El pasaporte efectivamente se sustituye. YPF se radica en las islas. Dos maestras argentinas enseñan español a los niños isleños. Estos se atienden además en el Hospital Británico de Buenos Aires y en los de Comodoro Rivadavia y decenas de chicos ingleses estudian becados en colegios de habla inglesa de Buenos Aires. Dice Ortiz de Rozas que

El acuerdo fue criticado por quienes juzgaron que se estaba cediendo demasiado sin tener en perspectiva una solución inmediata al problema de la soberanía. Lo cierto es que permitió un mejor conocimiento de las mutuas realidades. Pero, más importante todavía, fue creando una estratégica relación de dependencia, al quedar las islas parcialmente supeditadas a los servicios que desde aquí se les dispensaban. (4)

Pero el acuerdo también es protegido por un paraguas en función del cual

cualquier acto o actividad que se ejecute como consecuencia del acuerdo no podrá ser interpretado como una renuncia por cualquiera de los dos gobiernos a derecho alguno de soberanía territorial sobre las islas Malvinas, o como reconocimiento o apoyo de la posición del otro gobierno acerca de tal soberanía o como fundamento para afirmar, apoyar o denegar la posición de cualquiera de los dos gobiernos en la materia. (5)

El acuerdo se firma bajo la presidencia de facto en Argentina del Teniente General Alejandro A. Lanusse y el mencionado cumplimiento tiene lugar durante sus dos años de gestión y al comienzo del traumático gobierno peronista del período 1973-1976.

3. La entrada del factor militar en el problema.

En opinión de Ortiz de Rozas, la resolución 3160 de la Asamblea de la UN, la cual declarando la necesidad de que se aceleren las negociaciones para poner término a la situación colonial, es uno de los factores que lleva al Reino Unido a dar otro paso más, poco tiempo después. (6)

El 11 de junio de 1974, la embajada británica en Buenos Aires, por instrucciones de su gobierno, presenta por escrito una propuesta al Canciller argentino Alberto Vignes, para discutir las salvaguardias y garantías que se les otorgarían a los isleños en la eventualidad de un condominio sobre las islas Malvinas. El propósito es resolver la disputa sobre la base de una soberanía compartida con la Argentina y la conclusión de un Tratado que genere un clima propicio para que los isleños puedan desarrollarse conforme a sus intereses.

La nota estipula que durante la vigencia del tratado, entre los elementos básicos estarán los siguientes:1) las banderas de ambos países flamearían una al lado de la otra y los idiomas oficiales serían el inglés y el español. 2) todos los nativos de las islas poseerán la doble nacionalidad; 3) los pasaportes existentes de la colonia serán eemplazados por documentos de viaje emitidos por los condóminos; 4) la constitución, administración y el sistema legal serían adaptados a las necesidades del condominio 5) el gobernador será designado alternativamente por la Reina y el Presidente de Argentina. (7)

Si bien las negociaciones pertinentes se conducirían sin perjuicio de las respectivas posiciones de los dos gobiernos acerca de la soberanía, reiterando el paraguas del Acuerdo de Comunicaciones de 1971, la nota expresa que el Gobernador de las islas ha sido informado por los consejos Ejecutivo y Legislativo integrados por los isleños, que no tienen inconveniente en que se examinen con el gobierno argentino las salvaguardias y garantías requeridas para ellos isleños en caso de un condominio. Es decir que los kelpers dan su conformidad, pasando en consecuencia a pedir las garantías para el caso que se concrete. Se trata de la soberanía compartida de los dos países en las islas.

El Canciller Alberto Vignes,- según comenta a Ortiz de Rozas,- (8) presenta la propuesta al Presidente Perón, quien le encomienda preparar una respuesta aceptandola. Con su típico pragmatismo, piensa que se trata de una iniciativa positiva para el país, ya que una vez instalados los argentinos como condóminos el objetivo de la soberanía total no queda demasiado lejos. Según Vignes, el entonces Presidente le dice:

Una vez que pongamos pie en las Malvinas no nos saca nadie y tiempo después tendremos la soberanía plena. (9)

Perón muere exactamente veinte días más tarde, el 1 de julio. Isabel Martínez de Perón, decide no avanzar en la propuesta, por considerar que no tiene poder político suficiente para sostener un acuerdo que va a generar criticas de los sectores más nacionalistas, como si lo podía hacer su marido. Con estas nuevas instrucciones, el Canciller Vignes cambia la respuesta.

Pero es en este momento, cuando el factor militar por primera vez en la historia argentina, comienza a tener relevancia en la cuestión Malvinas.

Desde 1854, cuando los presidentes constitucionales argentinos comienza a pronunciar su discurso anual ante el Congreso al inaugurar sus sesiones, ningún presidente constitucional hizo en esta circunstancia mención alguna a Malvinas hasta 1947, que Perón lo hace. Puede tomarse como dato relevante sobre a partir de cuando el tema adquiere prioridad en la agenda de la política exterior argentina. (10)

Si ello es porque la Segunda Guerra Mundial deja al Reino Unido debilitado para mantener el control sobre sus colonias o porque Perón percibe la potencialidad del tema para explotarlo desde la veta del nacionalismo o fueron ambas circunstancias, es para mí un tema abierto.

Así como 1947 marca un hito en la entrada de la cuestión Malvinas como tema prioritario en la agenda diplomática, 1974 lo marca como su introducción en la agenda militar.

La posibilidad de que Argentina intente la recuperación de las islas por la vía militar, sólo aparece como posibilidad para los británicos al promediar la Segunda Guerra Mundial. Churchill, contra la opinión de los estados mayores urgidos por la falta de tropas, en 1943 decide mantener un batallón inglés en las islas para defenderlas de un eventual ataque argentino. Esta unidad es retirada en 1944, cuando la guerra toma ya un sesgo definido a favor de los aliados y entonces el Primer Ministro considera que el riesgo ha pasado. (11)

En 1974, la Armada bajo el mando del Almirante Emilio E. Massera, elabora el primer plan para recuperar las islas por la vía militar, algo que nunca antes considera el planeamiento militar argentino.

Es paradojal, que el primer plan militar surja en nuestra historia, exactamente el mismo año que por primera vez desde 1833, los británicos deciden devolver la soberanía sobre las islas a la Argentina, aunque inicialmente fuera sólo compartida.

La elaboración del plan está a cargo del Capitán de Navío Jorge I. Anaya, quien siete años después es el Comandante en Jefe de la Armada que en forma decidida impulsa y logra imponer, el desembarco en las islas.

Massera con este plan busca notoriedad política para él y su Fuerza.

Ni Perón ni su sucesora, consideran atinado llevar adelante este tipo de operación, que nunca se le ha pasado por la cabeza a ninguno de los grandes estadistas argentinos.

A medida que se va acercando la solución diplomática para la recuperación de las islas, va aumentando la intención militar argentina de recuperarlas por la vía militar,- aunque siempre en círculos muy reducidos de la Armada,- en los ocho años que transcurren entre 1974 y 1982.

4. Se retoma el proyecto durante el gobierno del Proceso.

Ya en el gobierno militar, en 1977, el Comandante en Jefe de la Armada, el Almirante Eduardo E. Massera, lleva a la Junta Militar nuevamente el plan de ocupar las islas Malvinas, el que es rechazado por el Comandante en Jefe del Ejército y Presidente, el Teniente General Jorge R. Videla y por el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, el Brigadier General Orlando R. Agosti.

Jorge I. Anaya es ya Contralmirante e insiste sistemáticamente sobre los mandos navales con el proyecto de recuperar las Malvinas por la vía militar. A comienzos de 1978, se produce una suerte de crisis dentro del régimen militar.

La Armada y la Fuerza Aérea sólo han aceptado en forma transitoria que Videla ejerza simultáneamente los cargos de Presidente y Comandante en Jefe del Ejército y reclaman hacer efectivo el llamado esquema de poder por el cual la Junta Militar integrada por los tres Comandantes en Jefe son el órgano supremo del estado, los cuales delegan el ejercicio del Poder Ejecutivo en un miembro de las Fuerzas Armadas, diferente a los integrantes de la Junta.

La discusión se precipita, porque en agosto de 1978, vence el plazo de tres años que establecido para la permanencia de los Comandantes en Jefe. Para el caso de Videla, que desde el 24 de marzo de 1976, viene ejerciendo las simultáneamente las funciones de Presidente y Comandante en Jefe del Ejército, con carácter de excepción, se plantea además si seguirá siendo Presidente aunque cese en su función militar.

La Armada, siempre buscando aprovechar las divisiones que existen dentro del Ejército, propone como Presidente al Ministro del Interior, el General de División Albano Harguindeguy. El Jefe del Estado Mayor del Ejército, el General de División Roberto E. Viola, defiende la permanencia de Videla en la Presidencia.

Llega a reunirse en forma excepcional la llamada Junta Grande

Integrada por la decena de Generales, Almirantes y Brigadieres más antiguos de cada una de las tres Fuerzas. En esta reunión de treinta oficiales superiores,- una suerte de asamblea militar,- Anaya es el más duro de los almirantes contra Videla. Viola lo enfrenta y logra imponer su punto de vista de mantener al Presidente, aunque deje de ser Comandante en Jefe del Ejército. El almirante queda doblemente resentido contra Viola. Sabe que ha desaconsejado el año anterior su plan de invasión a las islas y además ha logrado mantener a Videla en la Presidencia, quien desde este cargo, impedirá que se concrete dicho plan. (12)

Pero Videla y Viola pagan un precio por su triunfo. El sucesor del primero en el Comando en Jefe del Ejército que será Viola, no permanecerá los tres años del periodo que le corresponde en el cargo, de agosto de 1978 al mismo mes de 1981. Se pacta que en forma excepcional, Viola estará al frente del Ejército solo por dieciséis meses, hasta diciembre de 1979.

Los Comandantes en Jefe de la Armada y la Fuerza Aérea también son renovados. En la primera Fuerza sume el Jefe de Estado Mayor, el almirante Armando Lambruschini, quien tiene buena relación con Viola, con el que ha estado destinado en los EEUU a comienzos de los años setenta. Además, la pequeña hija de Lambruschini ha muerto en un atentado de Montoneros, situación que le da una visión mas serena de los hechos que la de su predecesor, Eduardo E. Massera. En la Fuerza Aérea el nuevo Comandante en Jefe es el Brigadier Rubens Graffigna. Es así como para 1979 Viola, Lambruschini y Graffigna integran la Junta Militar renovada en su totalidad y Videla ocupa Presidencia.

En esta situación, Anaya no tiene posibilidad de insistir con su plan sobre Malvinas.

Mientras tanto dentro del Ejército, Videla y Viola, van desarticulando a los Generales duros, que a marzo de 1976, dominan los mandos del Ejército y que durante 1977, presionan sobre Videla y Viola, los blandos, exigiéndole medidas más duras contra la guerrilla, los partidos políticos y los sindicatos, cuya actividad está suspendida pero no prohibida.

Al iniciarse el gobierno militar el General de División Guillermo C. Suárez Mason es el Comandante del Cuerpo de Ejército I (Palermo), el General de División Ramón G. Díaz Bessone el del Cuerpo II (Rosario) el General de División Luciano B. Menéndez el del Cuerpo de Ejercito III (Córdoba) y el General de División Santiago O. Riveros es el Comandante de Institutos Militares (Campo de Mayo).

A fines de 1976, el Comandante del Cuerpo II, Díaz Bessone pasa a ocupar el Ministerio de Planeamiento y lo sustituye el Leopoldo F. Galtieri. Es un amigo de Viola, de quien ha sido Segundo Comandante en él en el mismo Cuerpo en 1975. En todas las reuniones de mandos que tienen lugar durante los tres años siguientes al inicio del régimen militar, Galtieri muestra coincidir con los Generales duros en sus puntos de vista, pero siempre termina acompañando a Viola por solidaridad personal.

Pero Galtieri tiene a la vez una muy buena relación personal con Anaya. Ambos han sido compañeros de promoción en el Liceo Militar General San Martín. Se conocen y tratan desde los doce años. (13)

A fines de 1977, Videla y Viola logran pasar a retiro a Díaz Bessone y colocan un General afín a ellos, José Antonio Vaquero, al frente del Cuerpo de Ejercito V (Bahía Blanca).

Un año después, a fines de 1978, pasan a retiro a Riveros.

En setiembre de 1979, el Comandante del Cuerpo de Ejercito III, Luciano B. Menéndez se subleva contra Videla, negándose a acatar el fallo de la Suprema Corte del gobierno de facto, que otorga a Jacobo Timmerman quien se encuentra detenido a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, la opción para salir del país.

Menéndez se encuentra resentido porque a fines del año anterior, la aceptación de la mediación Papal impide a último momento la guerra con Chile, de la que es ferviente partidario, al igual que Anaya. En gran medida, los frustrados belicistas con Chile de fines de 1978, son los que a comienzos de 1982 imponen la decisión de invadir Malvinas.

Menéndez pasa a retiro y entonces para fines de 1979, sólo queda uno de los Generales duros. Suárez Mason, quien es el Jefe del Estado Mayor General del Ejército. Ya no tiene mando de tropa y los Cuerpos, las Brigadas como las demás funciones relevantes del Ejército están en manos de Generales afines a Videla y Viola.

5. ¿Era inexorable la guerra de Malvinas?

¿La guerra era inexorable?

Claramente no. Si el Comandante en Jefe del Ejército, Teniente General Roberto Viola, en diciembre de 1979, designa como sucesor al General de División José A. Vaquero, en lugar del General de División Leopoldo F. Galtieri, no hay guerra de Malvinas y ello fue perfectamente posible. (2)

La designación del sucesor del Comandante en Jefe, la adopta el saliente y lo tiene que elegir entre los más antiguos. En el caso del Ejército, entre los Generales de División, en la Armada entre los Vicealmirantes y en la Fuerza Aérea entre los Brigadieres Mayores.

Descartada la designación de Suárez Mason que es quien sigue en antigüedad a Viola, este puede optar entre Galtieri, Comandante del Cuerpo de Ejercito II, Albano Harguindeguy, Ministro del Interior o Vaquero, ahora Comandante del Cuerpo de Ejercito III, tras la fracasada sublevación de Menéndez.

Este es el momento crucial en el cual puede evitarse la guerra de Malvinas. Si Viola, en lugar de designar como su sucesor a Galtieri, elige a Vaquero, no tiene lugar la guerra de Malvinas.

Este General tiene una gran lealtad hacia Viola y pertenece al arma de Infantería como él. En todas las crisis que han tenido lugar durante el régimen de facto, siempre se ha alineado con posiciones moderadas por convicción, apoyando a Videla y Viola, frente a los Generales duros. Incluso a fines de 1978, siendo Comandante del Cuerpo de Ejercito V, que manda las tropas de la Patagonia que tienen por misión ocupar el sur de Chile y la isla Grande de Tierra del Fuego, es el único Comandante de Cuerpo que tiene una posición decidida a favor de aceptar la Mediación Papal y evitar la guerra.

Optar por Harguindeguy, no era una opción deseable para Viola, dado que dicho General, tenia posiciones diferentes desde el punto de vista político, que discrepaban con lo que periodísticamente se llamaba el neopopulismo del último. Designar a Vaquero no implica ya en ese momento un descabezamiento de Generales. Designar a Galtieri, significa pasar a retiro a Suárez Mason y designar a Vaquero, sólo sumar a Harguindeguy a ellos a los retiros.

Viola opta por Galtieri como sucesor en noviembre de 1979, dos meses después que Menéndez fracasa en su sublevación y que se pone en evidencia que Viola como Comandante en Jefe tiene realmente las riendas del Ejército. Cuenta con el poder suficiente para elegir su sucesor con autonomía.

Galtieri siempre ha sido el sucesor preferido de Viola, dada su buena relación personal, pero éste sabe que quien está más identificado con sus puntos de vista en lo político es Vaquero.

Viola siempre se caracterizó por ser un gran conocedor del Ejército, sus hombres y sus líneas internas. Entre 1975 y 1979, maneja con éxito la crisis de agosto del primer año, que lleva a Videla al Comando en Jefe del Ejercito, pasando el a secundarlo desde el Estado Mayor de la Fuerza, en el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Como se mencionó, logra desmontar la estructura de mandos duros gradualmente en los años siguientes y contener los intentos de Massera de desplazar a Videla.

¿Porque Viola se equivoca con la designación de Galtieri, sin la cual no hay guerra de Malvinas y él además termina su mandato de tres años como Presidente de facto?

Puede haber jugado algún rol el no pasar a retiro a quien está un puesto antes que Vaquero en antigüedad, que es Harguindeguy, para no afectar a Videla ya que es su Ministro del Interior. Pero igualmente este General pasara a retiro a fines del año siguiente y además puede seguir ocupando el Ministerio en situación de retiro.

Posiblemente, Viola cree que va a poder manejar a Galtieri, como lo ha hecho en los años anteriores, sumándolo a sus posiciones, aunque pensaba como los Generales duros. Olvida las transformaciones sicológicas que inevitablemente genera el poder en las personas. Galtieri además ha egresado entre los últimos del Colegio Militar y tiene que repetir un año en la Escuela Superior de Guerra. Profesionalmente, no ha tenido una trayectoria destacada.

También es posible que pensara que las pocas capacidades que Galtieri parecía tener por la política, así como su escaso interés por los temas no militares, no lo hacen un rival peligroso para él, desde el punto de vista político-militar.

Pero en esta materia, el error de apreciación de Viola es total.

Ya a fines de 1979, en cuanto se oficializa la designación de Galtieri, éste comienza a mostrar su independencia respecto a su mentor y antecesor.

Dos días después de dejar el cargo, Viola comenta a dos personas, que Galtieri intentará disputarle la candidatura presidencial para sustituir a Videla como presidente del gobierno de facto, como efectivamente sucede.

6. El enfrentamiento de Galtieri con Viola.

La situación entra en crisis en setiembre de 1980, cuando debe elegirse el sucesor de Videla. La Armada plantea críticas contra la candidatura de Viola, que aparece como la alternativa lógica para los medios civiles y en especial para quienes buscan que se organice un proceso gradual de apertura política.

Para dar Fuerza a la candidatura presidencial de Viola, se decide que voten los Generales por quien creen que debe ser Presidente. Previamente, Galtieri se reúne con Viola y le propone que posponga su candidatura presidencial para 1984. Plantea ser él el Presidente en el período 1981-1984, para que durante estos tres años Viola se aboque a organizar el movimiento político afín al gobierno militar con el cual llegue al poder tras su presidencia en marzo del ultimo año, por la vía electoral.

La traición de Galtieri se materializa así rápidamente. Pero de los cincuenta y tres Generales de Brigada en actividad, cincuenta y dos votan por Viola para Presidente y sólo uno lo hace por el Ministerio del Interior, el General Harguindeguy. De los trece Generales de División, once votan por Viola y sólo dos por Galtieri. Son los que pertenecen al arma de Ingenieros como él.

La definición del Ejército a favor de Viola es abrumadora. El paciente tejido político-militar que viene realizando desde 1974, cuando es designado Secretario General del Ejército y Videla como Jefe de Estado Mayor, le da el resultado esperado en el momento crucial. Sin ser un líder militar típico, tiene el consenso de su Fuerza.

Dada la circunstancia, varios Generales de División proponen a Viola, desplazar a Galtieri y sustituirlo por el General Vaquero, un hombre afín a él, como se mencionó, quien en ese momento es el Jefe del Estado Mayor del Ejército, el cargo que sigue al Comandante en Jefe. La relación de fuerzas que se ha puesto en evidencia a favor de Viola entre los Generales, permite hacerlo. (14)

Pero Viola los disuade, sosteniendo que él podrá manejar a Galtieri.

Este segundo error, después que Galtieri ha intentado materializar su traición, por parte de Viola es todavía menos comprensible que el primero de designarlo.

Si Vaquero sustituye a Galtieri en setiembre de 1980, no hay invasión a Malvinas.

Si este General es el Comandante en Jefe del Ejército, ya sea porque Viola lo designa sucesor a fines de 1979, o porque lo reemplaza a consecuencia de la crisis de setiembre de 1980, Viola termina su mandato de tres años como Presidente de facto en marzo de 1984.

Sin la derrota militar en Malvinas, los militares pueden negociar la transición como sucede en esos años en Brasil y Uruguay y probablemente un candidato justicialista como Italo Luder es electo Presidente en este escenario, postergando seis años la llegada de Alfonsín al poder, que se hubiera dado en función del liderazgo partidario que asume tras la muerte de Ricardo Balbín. El desgaste que seguramente sufre el peronismo en el poder, da el poder al radicalismo en este caso, como sucede a la inversa en 1989.

Pero desde setiembre de 1980, Galtieri se dedica a desmontar sistemáticamente la influencia de Viola en el Ejército y lo logra en diéciseis meses, aprovechando los errores del último durante su breve Presidencia de nueve meses.

7. Nueva gestión diplomática británica.

Mientras tanto, en el plano diplomático el Reino Unido vuelve a intentar una solución al conflicto Malvinas.

Dice el Embajador Carlos Ortiz de Rozas, que en 1980 al hacerse cargo de la Embajada en Gran Bretaña, realiza una visita de cortesía al ministro adjunto del Foreign Office, Nicolás Ridley, persona próxima a Margaret Thatcher. En este primer encuentro el funcionario le manifiesta en forma abierta que tiene el firme propósito de concluir con los últimos resabios coloniales del Reino Unido y señala específicamente Belice (Honduras británica) y Honk Kong. (15)

El Canciller Lord Carrington acaba de tener un éxito internacional importante presidiendo la conferencia que termina con la actitud insurgente de Ian Smith en Rodhesia del Sur y concede la independencia al actual Zimbabwe.

Esta primera entrevista de Ortiz de Rozas inicia

una serie en el curso de las cuales la diplomacia británica fue enhebrando una serie de pasos tendientes a materializar una solución pacífica y mutuamente acordada para dar término a la más que centenaria disputa. (15)

Ridley trabaja en la búsqueda de esta solución con el apoyo de Thatcher, interesada en avanzar en la política de descolonización.

Dice el Embajador argentino que Ridley con razón se quejaba de que

Ustedes quieren recuperar las islas y somos nosotros los que tenemos que imaginar las fórmulas que permitan una transición ordenada y aceptable para todas las partes afectadas ¿Porqué no hacen propuestas? Lo cierto es que en la Argentina nadie se animaba a proponer otra cosa que no fuese la devolución lisa y llana de las islas. La falta de realismo político y el temor a la reacción de los ultras tuvo como resultado la pérdida de coyunturas favorables.

Entonces la diplomacia británica toma la iniciativa y propone el programa lease-back, traducido en Argentina como retroarriendo. Consiste en que el Reino Unido reconoce la soberanía argentina sobre las islas; en ejercicio de esa soberanía el gobierno argentino le solicita al británico que se haga cargo de la administración de las Malvinas por un plazo a determinar,- lease back,-; durante este período de administración británica la autoridad ejecutiva de las islas es ejercida por un Gobernador, designado por el gobierno británico, asistido por un Concejo Legislativo elegido por los habitantes de las islas, en el que también participan representantes argentinos con voz pero sin voto; la Argentina designa un alto comisionado, con residencia en las islas, que transmite los puntos de vista del gobierno argentino; durante el periodo del retroarriendo son oficiales de idioma inglés y el castellano para impartir la enseñanza y escribir los carteles públicos; al término de la administración británica la soberanía plena pasa a la Argentina.

Mientras tanto en la Argentina, Viola asume la Presidencia el 24 de marzo de 1981, designando Ministro de Relaciones Exteriores a un civil con experiencia en la materia: Oscar Camilion.

En los nueve meses que dura este gobierno de facto, se ve con buenos ojos avanzar en la alternativa propuesta por los británicos, aunque el tema se maneja con cautela y reserva, pese a lo cual hacia fines de 1981, trascienden las negociaciones en una nota publicada en el diario La Prensa por el periodista Jesús Iglesias Rouco.

En la Armada, el almirante Jorge Isaac Anaya ha reemplazado al Almirante Armando Lambruschini como Comandante en Jefe de la Armada.

La Junta Militar que ejerce el poder tras el Presidente de facto, durante la débil presidencia de Viola, está integrada por Galtieri y Anaya y el Brigadier General Basilio Lami Dozo, quien sustituye al Brigadier General Rubens Graffina como Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea.

La influencia de Anaya sobre Galtieri es creciente. Ambos critican la inacción y las cavilaciones de Viola, cuya gestión está afectada además por una dificultad económica regional que deriva en la crisis de la deuda latinoamericana. Pero en ese momento, todos los problemas económicos son adjudicados a la gestión económica de Viola personificada en su criticado Ministro de Economía, Lorenzo Sigaut.

Retomando el relato de Ortiz de Rozas, (16) el subsecretario de Foreign Office (Ridley) viaja a las islas y ante una asamblea de isleños les presenta las siguientes alternativas con relación a la controversia por la soberanía: desistir del reclamo argentino; rechazar la propuesta argentina, congelando la disputa por tiempo indeterminado y el mencionado lease back. Argumenta que es necesario desechar las dos primeras, por ser totalmente inaceptables para los argentinos. Defiende la tercera a la que considera una base apropiada para negociar.

Los isleños preguntan cuanto será el tiempo de la administración británica hasta el ejercicio efectivo de la soberanía argentina. Ridley no compromete plazo, diciendo que resulta fundamental negociar bien ese punto. Los isleños no están satisfechos con la propuesta, pero parecen resignarse a ella, manifestando la esperanza de que los plazos se extenderían.

Ridley informa a la Cámara de los Comunes de sus gestiones y entonces tiene lugar una intensa campaña contra el retroarriendo por parte de la Falkland Island Company, que creyendo peligrar sus intereses logra impedir la aprobación de la propuesta en la Cámara de los Comunes.

En el debate parlamentario, mientras un legislador plantea que los deseos de los isleños es el punto central, otro lo rebate, argumentando que los deseos de lo isleños no están por encima de lo que resuelva el parlamento británico.

Mientras tanto en Buenos Aires, en diciembre de 1981, (17) Viola que ha enfermado y se niega a renunciar pese a las sugerencias y presiones militares, es destituido por la Junta Militar, asumiendo la Presidencia de facto Galtieri, quien retiene el cargo de Comandante en Jefe del Ejército. En este caso, la Armada no realiza el reparo a que ejerza los dos cargos simultáneamente.

8. Conclusiones.

La aceleración en el golpe contra Viola, sugiere la urgencia de desplazarlo para poder llevar adelante la invasión a las islas que impulsa Anaya. Ha convencido a Galtieri de que será el beneficiario político, quien se piensa Presidente electo para el período presidencial 1984-1990, ungido por el voto popular derivado de la euforia que generará la recuperación de las Malvinas. La planificación militar comienza antes de la destitución de Viola y el clima anual determina una fecha, el 2 de abril, que de demorarse puede requerir esperar otro año más

Galtieri en abril de 1981 cierra la frontera con Chile, sin pedir autorización a Viola a quien corresponden las relaciones exteriores. Impulsa el golpe de García Meza en Bolivia y se encuentra entrenando a los contras nicaragüenses. Cientos de ellos lo hacen en la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo. Esto último en base a acuerdos con los EEUU, que no pasan por el Poder Ejecutivo de facto, sino establecidos directamente con el Ejército Argentino.

Pero desplazar a Viola es un requisito para la operación Malvinas y por ello se concreta en diciembre y no meses después.

A su vez en el campo diplomático, en Londres Ridley es designado Ministro de Transportes y lo reemplaza en sus funciones en el Foreign Office Richard Luce, quien asiste a la última ronda de negociaciones argentino-británicas que se realiza en New York el 27 y 28 de febrero y el 1 de marzo, un mes antes del desembarco en las islas. El nuevo funcionario asiste acompañado de representantes de los kelpers. Comienza a hablarse de dos generaciones,- entre cuarenta y cincuenta años,- para que se concrete la soberanía total por parte de Argentina, aunque esta sea concedida formalmente mucho antes. (18)

Al término del encuentro se emite un comunicado conjunto que da cuenta de la cordialidad de las deliberaciones. El canciller argentino, que ya es Nicanor Costa Méndez, desautoriza el comunicado firmado y reclama su modificación, exigiendo reuniones mensuales hasta fines de 1982, que seria el plazo máximo para la devolución total de las islas.

Se trata de una suerte de ultimátum inaceptable para los británicos, pero que responde claramente a la estrategia de la Cancillería Argentina, ya embarcada en dar cobertura diplomática al plan de recuperación de la soberanía en las islas mediante la vía armada.

Es en esta situación en la cual el 2 de abril se produce el desembarco argentino en las Malvinas.

De haber elegido Viola a Vaquero en vez de Galtieri como sucesor, las negociaciones prosperan en la presidencia del primero y con Camilion en la Cancillería. Las presiones del Comandante en Jefe de la Armada sobre Galtieri no existen. Con el reestablecimiento de la democracia, probablemente el proceso se acelera. Es este el escenario en el cual la Argentina retoma la soberanía plena en 1995 con el que comenzamos este capítulo.

NOTAS

(1) Ortiz de Rozas, Carlos, La Nación, Buenos Aires, 1 de abril de 2006.

(2) Fraga Rosendo, El Ejército en el Proceso. Del poder al ocaso 1976-1983. Inédito.

(3) Ortiz de Rosas, Carlos. Hitos importantes en nuestra reivindicación. Archivos del Presente, N 27, 2002. Buenos Aires.

(4) Ortiz de Rozas, Carlos. Momentos memorables, oportunidades perdidas. La Nación, 6 de agosto de 1999. Buenos Aires.

(5) Ortiz de Rozas, Carlos. Hitos…. ob.cit.

(6) Ortiz de Rozas, Carlos. Hitos…. ob.cit.

(7) Ortiz de Rozas. Momentos Memorables. cit.

(8) Ortiz de Rosas. Momentos Memorables. cit.

(9) Ortiz de Rozas, Hitos… ob cit.

(10) Fraga Rosendo. La Política Exterior Argentina 1854-2001. Consejo Argentino de las Relaciones Internacionales (CARI), Buenos Aires 2002.

(11) Fraga Rosendo. Argentina en la historiografía británica sobre la historia del Imperio. Cuadernos del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, N 523, Buenos Aires 2005.

(12) Fraga Rosendo, Las Fuerzas Armadas 1973-1983 en Nueva Historia de la Nación Argentina. La Argentina en del Siglo XX. . Academia Nacional de la Historia, Tomo VII, Planeta, Buenos Aires 2001.

(13) Fraga Rosendo. El Ejército en el Proceso. Inédito.

(14) Fraga Rosendo. El Ejército en el Proceso. Inédito.

(15) Ortiz de Rozas. Hitos….ob. cit.

(16) Ortiz de Rozas. Hitos… ob. cit.

(17) Fraga Rosendo. El Ejército durante el proceso. Inédito.

(18) Ortiz de Rozas. Hitos…ob. cit. 

Detalhes sobre a Guerra das Malvinas na edição do Portal, com uma miríade de artigos sobre este assunto: http://topicos.estadao.com.br/guerra-das-malvinas

  

 hirschfeldfarrago3PERFIL: Ariel Palacios fez o Master de Jornalismo do jornal El País (Madri) em 1993. Desde 1995 é o correspondente de O Estado de S.Paulo em Buenos Aires. Além da Argentina, também cobre o Uruguai, Paraguai e Chile. Ele foi correspondente da rádio CBN (1996-1997) e da rádio Eldorado (1997-2005). Ariel também é correspondente do canal de notícias Globo News desde 1996.

Em 2009 “Os Hermanos recebeu o prêmio de melhor blog do Estadão (prêmio compartilhado com o blogueiro Gustavo Chacra).

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